En invierno se produce una mayor sequedad ocular debida a los cambios bruscos de temperatura, el frío y el viento, lo que provoca una disminución en la producción de la lágrima, y puede llevar a visión borrosa, picor o escozor.
Además en sitios nevados estos efectos suelen pronunciarse debido a que los rayos ultravioletas del sol se reflejan casi en su totalidad en la nieve. Y debemos tener en cuenta que hay varios factores que pueden agravar los síntomas durante esta época del año, como la artritis, la cirrosis o enfermedades de la piel y medicamentos como lo antihistamínicos y antidepresivos.
Para proteger nuestros ojos y evitar estas molestias os proponemos unos cuanto consejos muy fáciles de seguir:
- intenta parpadear constantemente para acelerar la producción de lágrima
- protege tus ojos del frío y del viento utilizando gafas de sol para evitar que la lágrima se evapore rápidamente
- intenta incluir frutas, verduras, ácidos grasos y omega 3 en tu dieta, ya que una buena alimentación puede ayudar a paliar los efectos del síndrome de ojo seco
- para prevenir la sensación de sequedad ocular producida por los cambios bruscos de temperatura entre espacios interiores (con sistemas de calefacción) y exteriores, puedes utilizar lágrimas hidratantes o geles que lubriquen la superficie ocular
- la higiene ocular también es muy importante, por eso hay que lavarse bien la cara y los ojos cada noche para evitar el envejecimiento prematuro de la piel de la zona ocular y la irritación ocular. Intenta evitar productos que contengan fragancias, colorantes o alcoholes para la limpieza de la piel y productos adecuados para el lavado de los ojos
- y si vas a la nieve utiliza gafas de sol homologadas que incorporen filtros a la radiación ultravioleta, estas también te servirán, como hemos dicho anteriormente, para proteger tus ojos del frío
Si a pesar de estas recomendaciones notas alguno de los síntomas antes mencionados no dudes en acudir a tu óptico optometrista para que te haga un examen ocular y pueda evaluar tu caso 😉

